PUESTA DE BELEN 16 DE DICIEMBRE 2007
El pasado 16 de Diciembre como es tradicional en nuestro Grupo, preparamos la puesta de Belén en una bonita excursión cuya ruta fue desde el pueblecito de El Atazar hasta el de Puebla de la Sierra, pueblo éste que según dicen es el más lejano de Madrid contando desde la Puerta del Sol.
Después de compartir en la plaza de El Atazar, junto a la entrada de la Iglesia, que tuvimos la suerte de visitar, un cafetito y curasanes (no tiene nada que ver con curas sanos), que nos deleitaron Conchita Prada y Conchita Munóz, comenzamos la excursión a las 10 de la mañana, tal y como estaba previsto.

Durante la caminata, de apenas 13 Km, hicimos algunas paradas no proyectadas, motivadas por el retraso de una senderista que no venía lo suficientemente preparada para esta ruta.
El paisaje que se divisa en su trayecto es tan bello como todos los correspondientes a la Sierra de la Puebla que pertenece esta ruta.

Después de casi 2 horas y aproximadamente 6 Km de ascenso a través del camino forestal, para salvar el desnivel de 353 m. que separan EL Atazar (995 m.) con el collado de la Pinilla (1348 m.), y tras una breve parada para recomponer el Grupo, nos adentramos por una senda que sale a la izda. de dicho collado, correspondiente al antiguo camino que en años lejanos, cuando no existían carreteras, recorrian los lugareños para ofrecer sus productos desde la Puebla a Alpedrete de la Sierra y viceversa.

Aquí comenzó el descenso hacia Puebla de la Sierra (1161 m.).
En este último tramo del recorrido, quizás el mas atrayente, nos encontramos con diversos arroyos que estaban helados por las bajas temperaturas y donde mas de uno sufrió alguna pequeña caída.

Nuestro horario previsto de llegada era de 4 horas y sólo nos demoramos unos 20 minutos, por lo que resultó suficientemente satisfactorio.
En la Ermita de la Soledad, a la llegada, nos estaban esperando cuatro personas del Grupo que, por diversos motivos, no hicieron la ruta. Ellos ya nos habían localizado un lugar donde poner el Misterio.


Una vez puesto el Belén en la rama de un árbol y cantar unos pocos villancicos, debido al frío que hacía, nos dirigimos a la Posada de la Puebla dónde nos esperaba una suculenta comida para los 47 componentes que fuimos esta vez para despedirnos del 1er. Trimestre del curso 2007-2008.


Como es habitual, la comida resultó muy agradable y cordial. Tuvimos hasta un pequeño “striptis” protagonizado por Carlos Cristóbal y Jesús Moro que alcanzaron sendos premios que habían sido sorteados entre todos.
Junto con las tres féminas que igualmente fueron agraciadas, cantaron un villancico en lo alto de una pequeña escalera que sirvió de escenario.



Como colofón, nuestra “jefa” nos deleitó con varios de sus chistes que hizo las delicias de todos los comensales, incluidas las tres chicas de la Posada que nos sirvieron la comida.

A las 17,25 horas nos subimos al autocar de vuelta para los Madriles.
¡ UNA JORNADA APTA PARA RECORDAR!
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PUESTA DE BELEN 14 DE DICIEMBRE 2008
Como es costumbre en nuestro Grupo, hicimos la puesta del portal de Belén, en los pinares de un pueblo avulense llamado Peguerinos, que se encuentra situado a 1460 m. de altitud a caballo entre Ávila y Madrid. Como se trataba de una ruta circular de cerca de trece kilómetros, calculamos que estaríamos de regreso en cuatro horas aproximadamente.

La plaza del pueblo nos recibió con un manto de nieve, como hacia años no veíamos, haciendo si cabe, más interesante y atractiva nuestra aventura. Lo primero que hicimos
Al bajar del autocar, fue tomar un estupendo desayuno en el restaurante El Risco del Águila, lugar en el que tendríamos la comida de hermandad.

Una vez preparados para la nieve los cuarenta y dos participantes, emprendimos la marcha, el reloj marcaba las diez y media y la temperatura era de -2 grados. Dejamos el pueblo y nos acercamos al embalse de La Aceña, lugar donde tuvo lugar una reñida pelea con bolas de nieve, lo que hizo que entráramos en calor.
Continuamos como un kilómetro y medio bordeando el embalse, nos encontramos con un pequeño puente y una cancela, buen sitio para poner el Belén puesto que tendríamos que pasar de vuelta por el mismo lugar. Aquí cinco personas del Grupo no continuaron la marcha por distintos motivos, pero volverían unas horas mas tarde para poner el Misterio.El grueso del grupo continuamos nuestro camino hasta alcanzar la desembocadura del arroyo Navalacuero, por donde empezó la ascensión hacia la carretera que une Peguerinos con el puerto de San Juan de Malagón, a la altura del refugio Casa de la Cueva. La subida se hizo un poco más dificultosa de lo esperado; la nieve nos ponía un plus mas de esfuerzo.

Tras un pequeño descanso a 1.700 m. de altitud, continuamos por la carretera cerca de kilómetro y medio, donde una barrera (para vehículos) cortaba un camino que salía a nuestra izquierda, el cual tomamos y en apenas cuatrocientos metros nos ponía delante de una placa de bronce donde se hacia mención a una mariposa única que fue avistada por el año 1849, dándole el nombre de GRAELLSIA en honor a su descubridor Mariano de la Paz Graell.
Lugar donde después de hacer las fotos de rigor, pudimos admirar por un lado el pinar cubierto de nieve, y levantando la vista, el impresionante Pico Abantos.
Reanudamos la marcha, pues llevábamos una hora de retraso con el horario previsto.
La bajada fue un poco lenta debido a que la nieve había borrado toda señal de camino,
Pero guiándonos por la vista del pueblo entre los árboles llegamos donde habíamos quedado con nuestros compañeros, que estoicamente nos estaban esperando hacia cuarenta y cinco minutos.

Debido a esta circunstancia, el tiempo de retraso que llevábamos y que empezó a nevar
con fuerza, decidimos poner el Belén lo antes posible, con lo cual algunos compañeros
rezagados llegaron justo para cantar un villancico y rezar el padre nuestro.

Desde aquí les pedimos disculpas a todos ellos y en especial a nuestra compañera y amiga Mª Ángeles Pérez, que se incorporaba por primera vez tras dejar atrás una lesión que la tuvo apartada de caminar seis meses, pero gracias a su gran voluntad está otra vez con nosotros.
Una vez terminado el acto nos pusimos en marcha camino de nuestro bien merecido
almuerzo, cosa que nos llevo media hora empezando la comida cerca de las tres de la tarde.

La comida hizo honor a la caminata, aunque con cierta preocupación pues la nevada iba en aumento y nuestro conductor nos comunico que deberíamos partir rápidamente, de no ser así temía no pudiéramos regresar, Así lo hicimos, no sin antes ayudarle a poner las cadenas. Estupenda decisión de nuestro conductor, que con gran pericia y tranquilidad sorteo todo el alto de Santa María de la Alameda, para ya por carreteras sin nieve y sin cadenas llevarnos a Madrid acabando así un maravilloso día.
Paco González